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30 January 2006

CASO OVNI: Temor Lunar

Pocos son los reportes ufológicos conocidos en la región de O`Higgins, más escasos si estos vienen de profesionales.

En el año 1999, el diario regional “El Rancagüino”, publica una entrevista realizada a mi persona, en calidad de presidenta del GIFOR (Grupo de Investigaciones de Fenómenos Ovni Rancagua), debido a ello es que algunas personas contactan con nosotros, entre ellas el caso que ahora expondré a ustedes.

La persona con la cual conversamos y a posterior investigamos, no desea que su nombre sea conocido, es por ello que utilizaremos el seudónimo de “Rosita”.

Rosita, es una antropóloga de unos 37 años de edad, casada, madre de un pequeño hijo. Ella vivió una interesante experiencia en la ciudad de Rancagua a la edad de 9 años, eso es en el año 1973, en el mes de agosto:

HECHOS

“Corría el año de 1973, Rosita estaba en su dormitorio, acostada en su cama, de repente ve que por la ventana aparece una luz blanca, más que blanca, muy luminosa.

Esta luz se introdujo en la habitación expandiéndose a través de la ventana que se encontraba cerrada, hasta llenar toda la habitación de luz. Esta situación dice Rosita, le provocó una paralización de sentidos, sólo podía ver su mano izquierda y ahí podía apreciar lo blanco de la luz. Ella sentía que gritaba, pero que nadie escuchaba, es más ni ella misma podía escuchar sus gritos, sintió mucho miedo (tal vez pánico) y de repente se pudo mover, lo primero que hizo fue salir arrancando y gritando hacia el dormitorio de sus padres.”

Rosita les comenta a sus padres lo ocurrido y estos van a la habitación de su hija, pero no encuentran nada, la ventana estaba cerrada, todo parece normal y en ella no hay nada que pueda indicar que el relato de Rosita es real, según sus padres.

En el año 1988 (24 años), estando en la Universidad cursando Antropología se realizó un scanner, debido a un estrés declarado y constantes dolores de cabeza. Este arrojo como resultado “Un supuesto parásito calcificado en una zona altamente sensible del cerebro que puede provocar la pérdida de la voz, parálisis. Los médicos no se explicaron como es que Rosita estaba consciente y manejando sus sentidos si tenía este parásito dentro de ella.

Le consultaron los médicos si había sufrido algo parecido a una parálisis, la respuesta de Rosa fue NO.

El scanner se realizó 2 veces y arrojó el mismo resultado. Le aconsejaron controlarse mensualmente, cuestión que al parecer, no realizó. Actualmente presenta jaquecas y se realizará otro scanner.

ANTECEDENTES

Sin duda que al conversar con Rosita, en ella se evidencian rastros de temores visiblemente arraigados producto de, al parecer la experiencia sufrida. Ella me comentaba que “siente un temor muy grande al ver la luna, ya que ésta le recuerda la luminosidad del fenómeno que observó y la inmovilizó”.

Estando en la Universidad, la experiencia vivida en su infancia le habría traído varias consecuencias, como por ejemplo; estado de introversión, bajo rendimiento, estados de angustia.

Durante la entrevista con ella le consulté que era lo que sentía al relatar nuevamente lo ocurrido después de tanto tiempo y ella nos dijo; “siento temor al hablar de esto, el mismo temor, la misma sensación de aquel entonces”.

Traté de relajarla un momento hablando de otras cosas, de su carrera profesional, de su hijo y me comentó de los mucho que lo amaba ya que le había costado mucho traerlo al mundo, habían sido varios intentos para poder ser madre y por fin, Dios le había hecho ese regalo.

Rosita es una mujer exenta de la necesidad de llamar la atención, su historia la comentó porque pensó que nosotros la entenderíamos y la ayudaríamos a saber que fue lo que ocurrió.

Le pregunté si se había realizado alguna regresión hipnótica, la respuesta de ella fue No y “no quiero hacerla tampoco, tengo miedo a recuperar esos recuerdos día a día y que no me dejen dormir”.

Bueno, para ser sincera yo creo que esos recuerdos están mucho más vivos y presentes en ella de lo que está dispuesta a reconocer. La necesidad de compartir su experiencia es un silencioso llamado de ayuda.

Una vez más relajada y en confianza, volvimos al tema que nos convoca. Rosita me comentaba que su vida era relativamente normal, que trataba de ser sociable de tener amistades de compartir, de salir, pero siempre sintiéndose diferente.

Le consultamos sobre el tiempo de duración de su experiencia y nos dijo que no sabría decir cuanto tiempo fue el transcurrido, en cuanto a la hora, ella establece el suceso entre las 21:00 y las 24:00 horas.

Le solicitamos ver algún examen médico, que indicara el lugar de alojamiento del parásito y los demás resultados del mismo, nos dijo que no conservaba estos exámenes. Al escuchar esto me pareció muy extraño y más que eso sorprendente ya que estabamos hablando de su salud, pero al pasar las horas pensé que existía la posibilidad de que sí los tuviera y que no quisiera mostrarlos. Respetable decisión por supuesto.

Le pregunté si le agradaría realizarse una regresión hipnótica y la rechazó tajantemente, le pregunté ¿porque? Y me dijo, que sentía pánico a los resultados.

Siguiendo con el relato de lo ocurrido le pregunté por la luz en su dormitorio si pudo ver de qué forma se alejó o simplemente desapareció, Rosita me dijo que no podía explicar como esta luz se retiró.

Investigamos en la prensa local acerca sobre algún reporte de avistamientos ovnis en el año 1973 y no encontramos nada.

Hemos seguido rastreando otros casos y hasta el momento nada hemos establecido.

Rosita se cambió de casa y tenemos su nueva dirección, ella no ha querido seguir hablando de este tema nuevamente, la llamamos en reiteradas ocasiones y no ha contestado las llamadas, en ningún caso la he acosado, estas llamadas han sido distantes.

Esta investigación sigue abierta a la espera de completar más antecedentes.

La experiencia de Rosita “es real”, real porque es su verdad, ella la cuenta y la vive como la primera vez. El que un perceptor cuente su experiencia y la viva nuevamente es suficiente como para que más encima nosotros dudemos de ella.

La ciencia obliga a tener pruebas que puedan usarse a favor de algo. Nosotros tenemos un relato, creemos que es el primer paso, las pruebas estoy segura irán apareciendo solas.

Las experiencias son individuales, si fueran masivas, no existirían ni los investigadores, ni los ufólogos ¿no creen?.




Elizabeth Ramírez.-

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